viernes, 25 de enero de 2013


Alguien me dijo un día “si en verdad fuera el amor de tu vida, estarías ahora mismo buscándolo, no acá hablando”


Lo pensé muy bien y en ese momento quise salir corriendo a buscarte pero la verdad es que no tengo esa certeza.
No sé si seas el amor de mi vida, pero sí el de los últimos tiempos; ya pasó mucho desde que se rompió el pacto sin firmar, ese acuerdo surreal que hicimos con miradas, tal vez en un café o en un parque.
Ya somos personas diferentes, mientras tú estás en la calle pensando en mil cosas, puede que yo esté encerrada pensando en ti,de pronto llorando por ti o queriendo devolver el tiempo.
De pronto mientras tú lloras por alguien más, a mi me hierve la sangre a tal punto que me quema el corazón. No el hecho de que llores, el hecho que alguien te haga llorar.
Cada día me levanto y lo primero que recuerdo es tu imagen, lo primero que extraño es esa sonrisa con la que me decías que me amabas, lo primero que recuerdo es ese momento en el que boté todo al abismo y entonces se hace de noche.
No sé por qué, ni para qué, sólo sé que te recuerdo, por un momento pensé que ignorar esa realidad la haría desaparecer, pero sólo le di tiempo de atrincherarse y armar un motín en mi mente, hacer un hueco cada vez más grande en mi corazón.
Ya ha pasado mucho tiempo, pero te quiero igualo incluso más que antes. Mataría por un beso tuyo, moriría por ver esa sonrisa solo una vez más. Pero sólo me queda ese recuerdo, cada vez más nebuloso. Recuerdo de poesías, hojas al viento, rosas negras, lunas rojas, pactos con el diablo, sueños y lágrimas. Recuerdos de tiempo con olor a café, con olor a cigarrillo, color sepia oscuro, color sepia sanguíneo. Recuerdos cada vez más borrosos, menos sonoros y más lejanos.
Quisiera poder embalsamar los recuerdos, pero es un mecanismo de auto-conservación hacerlos borrosos con el tiempo porque de lo contrario me quedaría viviendo en ellos, a veces lo intento, a veces trato de buscar otro camino.
Pero el resultado siempre es el mismo, sueño con tu recuerdo y tú haces parte de mis sueños, te volviste parte de mí y un todo de mis letras. Pero ahora en mí, no eres más que bellos recuerdos.
El presente me traiciona y te veo de otra manera, te veo lleno de lágrimas y heridas, trato de luchar por verte feliz, pero eso es tu decisión. Yo ya tomé la mía y es simplemente estar ahí esperando el momento que quieras ser feliz, en ese momento esperaré con una sonrisa llena de la poca esperanza que me queda, deseando que decidas ser feliz conmigo.

Y pondré tu nombre en un cigarrillo, necesito fumarme tu recuerdo; quiero que quede  eso, cenizas de algo que disfruté en su momento y buenos recuerdos.

sábado, 19 de enero de 2013


Si me quieres por compromiso, mejor márchate. Si estás aquí porque otros brazos te han rechazado, será mejor que te vayas ahora. Si me amas porque la amabas a ella y ella no te correspondió, hazme favor de darte la vuelta.Si me besas y no soy yo a la que estás deseando, mejor voltea tu rostro a otro lado.Si mientras piensas en ella, piensas en mí, date un tiro en la cabeza. Si mientras tomas mi mano recuerdas sus dedos, clávame una estaca, duele menos.Pero si me amas, si es real y no por temporadas cortas, quédate, te lo ruego.


Me sucede que no estás conmigo.Me sucede que tu ausencia ya es costumbre.Me sucede que en la distancia el olvido no es mi compañero, aunque su presencia he requerido más de una ocasión.Me sucede que no pensé que esto fuera así, que yo no lo planeé aunque fueron mis decisiones las que nos llevaron a esto.Me sucede que aquí estoy, y a la vez estoy ausente porque no estoy contigo. No estás aquí.No estamos juntos.


Me odio, me odio muchísimo.Porque no puedo detener esta emoción. Porque no puedo detener el rubor que aparece en mis mejillas con sólo ver que tu nombre aparece en la ventanilla del chat.  Porque ahora es muy fácil olvidar tantas veces que me dejaste hablando sola, olvidar la tristeza que sentía, olvidar el dolor. Porque me llevas de una emoción a otra, y sólo te hacen falta segundos. 


Sé que mis ojos no dicen nada, que he acallado mi voz para no pronunciar dolor. Sé que mi rostro ya no se transforma, que mis ojos han perdido el brillo que solía acompañar a tu presencia.También sé que ya no habrá más medias sonrisas o sensaciones provocativas. Reconozco que he perdido la batalla, la guerra.Pero no lo lamento, por algo te fuiste. Por algo no deseo que vuelvas.


Qué extraño resulta todo ahora. Pensarlo, imaginarlo, recordarlo. Porque todo se ha reducido a eso, el vernos, el abrazarnos, el besarnos de la forma en lo que lo hacíamos se ha convertido sólo en pasado. Qué extraño, ¿no? Que las cosas se transformen a migajas, que las palabras no hayan dicho nada, que los besos no sean eternos. Qué extraño es que el calor de tu cuerpo no se guarde en el mío, que tus miradas no queden impregnadas en mis ojos, que tus labios no hayan tatuado tu nombre en los míos.Que ahora al mirarnos prefiramos apartar la mirada, cuando antes todo habría sido tan diferente. Qué extraño resulta que hoy me hayan preguntado tu nombre, y haya dicho que prefería no hablar del tema. Qué extraño que todo se consuma, no sólo con el fuego. Que un día fuiste mío, y ahora eres del viento.