Me
viernes, 25 de enero de 2013
sábado, 19 de enero de 2013
Si me quieres por compromiso, mejor márchate. Si estás aquí porque otros brazos te han rechazado, será mejor que te vayas ahora. Si me amas porque la amabas a ella y ella no te correspondió, hazme favor de darte la vuelta.Si me besas y no soy yo a la que estás deseando, mejor voltea tu rostro a otro lado.Si mientras piensas en ella, piensas en mí, date un tiro en la cabeza. Si mientras tomas mi mano recuerdas sus dedos, clávame una estaca, duele menos.Pero si me amas, si es real y no por temporadas cortas, quédate, te lo ruego.
Me sucede que no estás conmigo.Me sucede que tu ausencia ya es costumbre.Me sucede que en la distancia el olvido no es mi compañero, aunque su presencia he requerido más de una ocasión.Me sucede que no pensé que esto fuera así, que yo no lo planeé aunque fueron mis decisiones las que nos llevaron a esto.Me sucede que aquí estoy, y a la vez estoy ausente porque no estoy contigo. No estás aquí.No estamos juntos.
Me odio, me odio muchísimo.Porque no puedo detener esta emoción. Porque no puedo detener el rubor que aparece en mis mejillas con sólo ver que tu nombre aparece en la ventanilla del chat. Porque ahora es muy fácil olvidar tantas veces que me dejaste hablando sola, olvidar la tristeza que sentía, olvidar el dolor. Porque me llevas de una emoción a otra, y sólo te hacen falta segundos.
Sé que mis ojos no dicen nada, que he acallado mi voz para no pronunciar dolor. Sé que mi rostro ya no se transforma, que mis ojos han perdido el brillo que solía acompañar a tu presencia.También sé que ya no habrá más medias sonrisas o sensaciones provocativas. Reconozco que he perdido la batalla, la guerra.Pero no lo lamento, por algo te fuiste. Por algo no deseo que vuelvas.
Qué extraño resulta todo ahora. Pensarlo, imaginarlo, recordarlo. Porque todo se ha reducido a eso, el vernos, el abrazarnos, el besarnos de la forma en lo que lo hacíamos se ha convertido sólo en pasado. Qué extraño, ¿no? Que las cosas se transformen a migajas, que las palabras no hayan dicho nada, que los besos no sean eternos. Qué extraño es que el calor de tu cuerpo no se guarde en el mío, que tus miradas no queden impregnadas en mis ojos, que tus labios no hayan tatuado tu nombre en los míos.Que ahora al mirarnos prefiramos apartar la mirada, cuando antes todo habría sido tan diferente. Qué extraño resulta que hoy me hayan preguntado tu nombre, y haya dicho que prefería no hablar del tema. Qué extraño que todo se consuma, no sólo con el fuego. Que un día fuiste mío, y ahora eres del viento.
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